futuro I

enero 21, 2008 at 11:24 pm Deja un comentario

Por Dita-F

De golpe y por azar se dio cuenta de que ella estuvo viviendo por lo menos los últimos seis años como si el futuro no existiese. La idea de futuro no la podía concebir y punto. Proyectar algo más allá de lo inmediato de las necesidades básicas de subsistencia, tratar de entender el impacto de una medida política, el futuro de un te quiero y un beso y una mirada y perderse en el calor de su mano, todas esas cosas, todas las cosas la mareaban. Perdía perspectiva, se angustiaba y entonces evitaba pensar. Trataba de hacer memoria, buscaba ese punto en que dejó de imaginar lo por venir. Pero las causas le parecían complejas. Golpes imperceptibles, tal vez. Vetas diminutas como estrías que se ven con microscopio y que no explican nada.

Recordaba una mañana, cuando iba al trabajo. Hacía calor, diciembre, era jueves, y llegaba un poco tarde. Le pareció que engordaba, pero no, eran ideas suyas. La ropa le quedaba bien, el pelo bien, nada de qué preocuparse. Se subió al subte y quiso gritar que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio simultáneamente, pero sus palabras se ahogaron en las axilas del hombre promedio. Llegó a la oficina y empezó el día. En algún momento de la tarde se oyeron bombos. Una manifestación, una marcha, de tantas que pasaban por Av. de Mayo hacia la Plaza. Se asomó al balcón para ver qué pasaba. Pasaba mucha gente y creyó ver la bandera de su centro de estudiantes, pero también pudo haberse equivocado. Se fueron acercando sus compañeros. Miraban asqueados y embobados, como quien mira un accidente. Querían sangre. Y ella, ¿de qué lado estaba? Sospecha de fraude en todas partes. Volvió a su escritorio y siguió trabajando.

Se levantó para ir al baño; no podía concentrarse; gritos, bombos, tristeza, su tristeza, más gritos más bombos, algo estaba por estallar adentro y afuera. La llamó Federico: se estaba armando de verdad. Algo explotada, fuego, caballería, humo, olor a villa, sí, había olor a villa en el aire. Acumulación y tensión, adentro y afuera. Victoria tenía miedo: algunos iban con la cara tapada, dijo “delincuentes, por qué no van a trabajar”. Ella decidió llamar al dueño, pero él estaba en Mendoza y no veía la televisión ni escuchaba la radio, así que se burló, le dijo que se quedara tranquila y no exagerara.

Pasó una hora y nadie volvía a trabajar. Todos en el balcón y las cosas se ponían cada vez peor. Entonces Federico llamó al dueño y ahí sí los dejaron irse. Pero ya era tarde: salieron y los subtes no andaban, la gente corría para todos lados, las calles olían raro, picaba la garganta, los ojos lloraban; gases. Tuvieron que volver a la oficina empujando gente que quería entrar con ellos para salvarse de los palos. Ella volvió al balcón y observó. Cuando la gente escapaba de la plaza, la cana pegaba; cuando avanzaban, ahí podrían salir y correr rápido para 9 de Julio. Así lo dijo y así se hizo. Todos obedecieron. Ella los guió. A medida que se alejaban, los ruidos se apagaban, los gritos se diluían. En la 9 de julio el peligro había pasado. Y ella, ¿de qué lado estaba? No importaron las banderas, ni los reclamos ni su trabajo, nada, sólo volver a su casa entera.

Al otro día vidrieras rotas, veredas rotas, Florida devastada; las noticias dirían muertos y renuncia de presidente.

Y esto tampoco explicaba nada. Pero muchas cosas nunca volvieron a ser como antes.

Anuncios

Entry filed under: literatura.

la tiranía de los camiones satélites IV

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


Dita-F

Hoy:

Beatles. Revolver. 1966 You say you've seen seven wonders / and your bird is green / but you can't see me / you can't see me.

Autores

Tito-R y Dita-F consultas y envíos: tantaagua@gmail.com

Entradas recientes

temas

Literatura, cine, actualidad, música, lo que sea

A %d blogueros les gusta esto: